m Barcelona



Evo


Banking




Evo es un nuevo banco perteneciente al banco Novagalicia, y que presenta un concepto nuevo: sólo tiene un producto, una cuenta nominal  desde la que automáticamente colocan lo que ahorras a final de mes en un producto de ahorro. Sin que tengas que hacer nada. Así mes a mes tus ahorros crecen sin que te enteres.


La agencia China nos pide que diseñemos un objeto que represente este concepto nuevo de producto. Algo que se pueda llevar el cliente cuando contrata esta cuenta, y que no sea una triste carpeta con papeles y contratos, sino que se construya a partir del logotipo.


Más que pensar en troqueles o mecanismos técnicos de construir un cubo, nos hemos mirado el cubo con un poco más de distancia y cuestionándonos si realmente había que trasladar literalmente el logo al cubo a nivel formal. Parece obvio, pero un objeto/envase/producto no es lo mismo que un anuncio o un logo. Se toca, se puede ver desde distintos puntos de vista, ocupa un espacio, te lo llevas a casa y te habla con lenguajes mucho más sutiles e intangibles que un anuncio, porque no le acompaña la reflexión escrita, o sea que tiene que contar cosas con otras herramientas.

Nos planteábamos qué piensa la persona cuando se encuentra con el objeto, qué le dice sobre el producto que representa, qué relación va a establecer con él y sobre todo: porqué deberían de entrarle unas ganas irrefrenables de poseerlo. La idea de la doble cuenta es genial. Esta idea del dos en uno nos parece que había que reforzarla, pero la imagen gráfica, aunque es verdad que es muy contundente y distinta (y muy chula), es un poco fría y dura. Nos falta un poco la conexión humana con el producto.


Partimos de la base de que el destino final de la cuenta, lo que te va a permitir, es ahorrar. A partir de una cosa que será igual para todos (una cuenta nominal en la que te ingresan el sueldo y desde la que pagas tus facturas), lo que sobra, automáticamente irá a un lugar mágico en el que irás acumulando ahorros. Y ese espacio es el que nos interesa, el que es totalmente individual y sobre todo evocador: son metáforas de cosas que nos hacen soñar, que nos hacen felices, promesas de futuro: un coche, una casa, unas vacaciones, la tranquilidad cuando te retires, poder ayudar a tus hijos, independencia, poder mandar a freir esparragos a tu jefe, una cocina con una ventana al sur, y las mil cosas que suponen unos ahorros (y más en los tiempos tan grises que corren). Pensamos que ese espacio debe tener el protagonismo: es el corazón, el alma de este producto, ese pequeño cubito que es individual e intransferible, distinto para cada uno.


Cada uno es como es y somos todos distintos.

Entonces porqué tenemos que pensar en un pack-producto que sea como un clon, siempre igual? Proponemos un pack que no se repita, que sean todos distintos. A nivel perceptivo, claro, es imposible hacer millones de packs distintos, pero sí que se pueden hacer 50 modelos distintos y que cuando los veas todos juntos, no se repitan. Por un lado amabiliza muchísimo el producto, se convierte en algo texturizado y tocable, y te hace sentir único. “Ah vale, para este banco no soy sólo un número de cliente, si no que me tienen en cuenta como persona”. Y además provoca la tendencia innata de coleccionar. Por un lado te permite identificarte con un modelo concreto, y por otro revaloriza mucho el producto (no es lo mismo tener una fotocopia de una obra de arte que una litografía numerada de serie limitada). Todos estos mecanismos emocionales funcionan a nivel de subconsciente, no es algo evidente.


En la variedad está el gusto.

El cubo “madre” (la cuenta nominal) sería siempre la  misma, blanca, impoluta y austera, una hoja en blanco para que empieces a caminar. Y el cubito, por contraste, se haría de materiales distintos: papeles texturados tipo origami, telas, fieltro, madera, lo que se nos ocurra. El contraste conceptual de materiales y colores es muy bonito y tiene muchos mensajes implícitos del producto a la persona: yo soy único, tú eres único y te voy a acompañar en este camino.



Y el otro camino.

Otra cosa que se nos ocurría para describir esta cuenta de ahorros como algo orgánico, que crece y está vivo es tan simple y evidente como eso: una planta. Sabemos que es el símbolo por excelencia y se ha usado hasta la saciedad en publicidad. Pero no físicamente, una planta de verdad, en este contexto y aplicado a un objeto. Hemos encontrado unos cubos de unos 5 cm de madera maciza que dentro llevan un semillero. Se ponen en agua y crece una planta por un agujero que tiene. Es de una simplicidad tan poética y a la vez tan maciza y rotunda, que en el contexto de un producto bancario (y del que estamos acostumbrados a llevarnos una carpeta con un montón de folios impresos con miles de palabras al tamaño 6,5pt), nos parece que dice mucho de este banco. El cubito no se tira, te acompaña en casa durante un tiempo y verás crecer la planta. Otra vez nos imaginamos el contraste de un cubo blanco e impoluto con un cubo de madera maciza.





 

Evo


Banking




Evo is a new bank belonging to Novagalicia, and that presents a new concept: only one product, a nominal account from which they automatically put what you save at the end of the month in a savings product. Without you having to do anything. So each month your savings grow without you knowing about.


China agency asks us to design an object that represents this new product concept. Something that the customer can bring home when you hiring this account, and that is not a sad folder with papers and contracts.


Rather than thinking of dies or technical mechanisms to build a cube, we have looked at the bucket with a little more distance and questioning ourselves if we really had to literally move the logo to the hub at a formal level. It seems obvious, but an object / container / product is not the same as an ad or logo. You can touch it, you can see it from different points of view, it occupies a space, you take it home and it speaks with much subtler​and intangible languages than an ad, because it is not accompanied by a written reflection, so it has to explain things with other tools.

We asked ourselves what the person thinks when he meets the object, which tells about the product it represents, what relationship will establish with him. The idea of ​the double account is great. This two in one idea we wanted to reinforce, but the graphic image, although it is true that it is very strong and distinct (and very cool), is a bit cold and hard. We need a little human connection with the product.


We assume that the ultimate fate of the account, which will allow you, is to save. From one thing to be the same for all (a nominal account in which you enter the salary and from which you pay your bills), the excess will automatically go to a magical place where you will accumulate savings. And that space is what we want, which is totally individual and especially evocative: are metaphors for things that make us dream, that make us happy, promises of future: a car, a house, a vacation, tranquility when you retire, to help your children, independence,, a kitchen with a window to the south, and the thousand things that represent savings. We believe that space should have the leading role: it is the heart and soul of this product, that little cube that is individual and nontransferable, different for each.


Each is as it is and we are all different.

Then why do we have to think of a pack-product that is like a clone, always the same? We propose a pack that is not repeated, they are all different. A perceptual level, of course, is impossible to make millions of different packs, but you can make 50 different models and when you see them all together, are not repeated. For one the product becomes textured and touchable, and makes you feel unique. "Okay, for this bank'm not just a customer number." And causes the innate tendency of collecting. For one you can identify with a particular model, and on the other revalued much the product (not the same as having a copy of a work of art than a numbered limited edition lithograph). All these mechanisms work emotional subconscious level, is not obvious.


Variety is the spice.

The cube "mother" (nominal account) would always be the same, white, pristine and austere, a blank sheet to start walking. And the little cube, by contrast, would be of different materials: paper origami-textured, fabrics, felt, wood, what comes to mind. The conceptual contrast of materials and colors is very beautiful and has many product implicit messages to the person: I'm unique, you're unique, I will come with in this way.



And the other way.

Another thing we could think of to describe this savings account as something organic that grows and is alive is as simple and obvious as that: a plant. We know that is the symbol par excellence and has been used over and over again in advertising. But physically, a plant of truth, in this context and applied to an object. We found a few cubes of about 5 cm of solid wood in a hot lead. And placed in water for growing a plant has a hole. It is so poetic simplicity and yet so solid and unequivocal, that in the context of a bank product (and we are used to bring a folder with lots of pages printed with thousands of words to size 6.5 pt), we think that speaks volumes about this bank. The cube is not pulled, I came home for a while and see the plant grow. Again we imagine the contrast of a white cube with a cube, pristine hardwood.

 











 


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Y el otro camino.

Otra cosa que se nos ocurría para describir esta cuenta de ahorros como algo orgánico, que crece y está vivo es tan simple y evidente como eso: una planta. Sabemos que es el símbolo por excelencia y se ha usado hasta la saciedad en publicidad. Pero no físicamente, una planta de verdad, en este contexto y aplicado a un objeto. Hemos encontrado unos cubos de unos 5 cm de madera maciza que dentro llevan un semillero. Se ponen en agua y crece una planta por un agujero que tiene. Es de una simplicidad tan poética y a la vez tan maciza y rotunda, que en el contexto de un producto bancario (y del que estamos acostumbrados a llevarnos una carpeta con un montón de folios impresos con miles de palabras al tamaño 6,5pt), nos parece que dice mucho de este banco. El cubito no se tira, te acompaña en casa durante un tiempo y verás crecer la planta. Otra vez nos imaginamos el contraste de un cubo blanco e impoluto con un cubo de madera maciza.